
Protrepsis, Año 15, Número 29 (noviembre 2025 - abril 2026). www.protrepsis.cucsh.udg.mx
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nos somete nuestra relación con los otros en formas que no siempre podemos contar o explicar”
(Butler, 2006: 40) y es que la narración desde el yo ineludiblemente nos lleva al otro, la relación
que tengo con el otro: “los otros nos desintegran. Y si no fuera así, algo nos falta” (Butler, 2006: 41).
Pero ¿qué pasa cuando no se percibe tal falta?, para Butler la falta del otro nos desintegra, ya que
nuestro ser siempre está en función del otro o a causa del otro, por ejemplo, respetamos el semáforo
en función del otro, para evitar un accidente.
No es fácil entender el modo como se forja una comunidad política a partir de tales lazos. Uno
habla, y uno habla para otro, a otro, y aun así no hay forma de hacer caer la distinción entre el
Otro y uno mismo. (Butler, 2006: 42)
Retomando la palabra cicatriz como connotación del duelo, ahí donde hay una cicatriz hubo algo
antes del fuego, de la necesidad de esas mujeres de quemarse, pero también de curarse al ser lleva-
das a hospitales clandestinos, de estar juntas.
Silvina una de las chicas que acompaña a las quemadas participa grabando una de tantas hogueras
de mujeres para subir posteriormente el video a internet. Poco tiempo después, las mujeres que-
madas salieron a hacer su vida cotidianamente, a tomar un café, a pasear, a ir al super, mostrando
sus cicatrices. Esto también es importante, ya que salir a mostrar las cicatrices del fuego implica
una apertura a lo que no se nombra: la violencia. La cicatriz también las vuelve particulares al mito
de la belleza hegemónica.
Durante el cuento, el cuerpo quemado es el símbolo que contiene la cicatriz, el dolor de las mujeres
al ser violentadas; en tanto la cicatriz es la condición de posibilidad para hablar del dolor, de la
búsqueda de sentido de aquellas mujeres del cuento que no sienten encontrar un horizonte dónde
mostrar su dolor, simplemente porque a la sociedad donde pertenecen no les interesa hablar sobre
lo que sienten y su padecer.
el cuerpo supone mortalidad, vulnerabilidad, praxis: la piel y la carne nos exponen a la mirada
de los otros, pero también al contacto y a la violencia, y también son cuerpos los que nos ponen
en peligro de convertirnos en agentes e instrumento de todo esto. (Butler, 2006: 43)
Es el cuerpo el punto de partida de la disertación del cuento. ¿Qué hacer con los cuerpos? Se pre-
gunta Sara Ahmed: “¿Cómo se introduce el dolor en la política? ¿Cómo moldean el contacto con
los otros las experiencias vividas de dolor? El dolor generalmente se ha descrito como privado, in-
cluso una experiencia solitaria” (Ahmed, 2015: 47). Es el dolor algo que socialmente puede buscar
una respuesta no solamente en lo privado sino también en lo público, es decir, hablando desde el
nosotros el dolor del otro es uno cercano que probablemente avisa de algo que sucede en el mismo
plano que habito, entendiéndolo como un duelo. Es el cuerpo como el entramado y la extensión
del dolor social, mientras que la cicatriz evoca una historia a contar, representa el dolor.