
Protrepsis, Año 15, Número 29 (noviembre 2025 - abril 2026). www.protrepsis.cucsh.udg.mx
164
tales como la memoria en relación con la historia. El giro experiencial ha provocado un
creciente interés en la historia oral y el rol que ésta desempeña en la recuperación de las voces
y experiencias de los grupos subordinados u oprimidos, de los que quizás no ha quedado rastro
suficiente en los documentos e historias oficiales. (LaCapra, 2019: 17)
En este sentido, los feminismos, a través de la interpretación y la recuperación de la memoria, abren
un espacio político y social en que sus voces habían sido históricamente excluidas. La
reivindicación zapatista de la memoria indígena y campesina marginada rompe con la modernidad
neoliberal resistiendo con otras formas de vida comunitaria y autonomía. El movimiento de
discapacidad oponiéndose a las estructuras que históricamente han justificado la marginación por
medio del déficit, se opone también al discurso capacitista hacia una reivindicación por derechos y
justicia social. Finalmente, el último movimiento que ha saltado a la escena política es el del
colectivo neurodivergente, específicamente por las personas autistas, que suman esfuerzos para
elaborar una memoria del grupo y una resistencia que disputa el discurso y las categorías que
históricamente los han patologizado. Estas resistencias son ejemplos vivos de anacronismos que
irrumpen en el tiempo lineal de la sociedad burguesa. El aporte de LaCapra radica en el análisis de
la tensión entre repetir la historia heredada y poderla revisar críticamente. La historia de los
oprimidos no es por tanto una sucesión de hechos externos, sino un tiempo discontinuo, disputable
y con posibilidad de resistencia bajo categorías discursivas propias.
A propósito de 18 Brumario y el tiempo del oprimido
El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852) es escrito por Marx como texto político para analizar los
fenómenos políticos y la lucha de clases. Muestra una serie de repeticiones de opresiones a la masa
informe de grupos más marginados, el lumpenproletariado, bajo un control sistemático de élites
dominantes (Marx, 1852/2006: 62). El lumpenproletariado, todos aquellos desposeídos urbanos
que no son reconocidos ni social ni políticamente, son instrumentalizados por Bonaparte para dar
el golpe de estado en 1851. Marx centra también su análisis en la opresión económica y social del
campesinado que experimenta una continua repetición de la miseria:
Los campesinos, defraudados en todas sus esperanzas, oprimidos más que nunca, de una
parte, por el bajo nivel de los precios de los cereales y, de otra parte, por la carga de las
contribuciones y por el endeudamiento hipotecario, cada vez mayores, comenzaron a agitarse
en los departamentos. (Marx, 1852/2006: 57)
Para someter las protestas, las clases dominantes optaron por una represión y control social a través
de una abatida furiosa y un sistema de espionaje policíaco, eclesiástico y burocrático (Marx,
1852/2006: 57). Esta espiral de opresión retorna cada vez con más fuerza y de igual manera la
represión. Según lo explica Marx, las élites perciben amenazante a la lucha por las libertades civiles
que concederían mayor autonomía a los grupos marginados: “Las llamadas libertades civiles y los
organismos de progreso atacaban y amenazaban, al mismo tiempo, en la base social y en la cúspide